30 sept. 2010

Mi temida visita al odontólogo

Publicado por Vivian Gil-Ro en 13:39 0 comentarios Enlaces a esta entrada

Siempre he tenido cierta admiración por las personas que no temen ir al odontólogo, yo creo que de niña algo malo me hizo alguno, porque les tengo PÁ-NI-CO; mi mamá cuenta que alguna vez, cuando yo era pequeña, estaba ella esperándome a la salida del odontólogo, cuando dicho doctor salió conmigo y lo único que le dijo a mi mamá fue: “tráigame a este cerdo cuando lo haya educado”, claro, yo acababa de morderlo; pero siempre he dicho que ese señor algo debió hacerme (un niño no va a morder a un adulto porque si), algo que mi subconsciente borró y no logro recordar, pero que me generó el miedo que les tengo a ese tipo de médicos.

Hoy tuve una de esas temidas citas, y lo peor, en la EPS, ni siquiera pedí cita privada, no, la muy valiente Vivian después de tomarse casi medio frasco de gotas de valeriana, se fue al odontólogo de la EPS, en donde todo el mundo puede ver la pataleta que siempre arma cuando suena la fresa o le dicen que van a usar anestesia (le tengo miedo también a las agujas, pero ese es otro tema, es más, creo que haré un post con una lista de mis miedos).

Menos mal lo que me hicieron no dolió para nada (milagro divino, que se ve sólo una vez en la vida), pero igual no hicieron todo lo que tenían que hacer, porque “las resinas no las cubre el pos”, oh maravilloso sistema de salud colombiano.

Pues ahora, de pura vengativa con el gobierno de mi hermoso país voy a pedir cita privada, en donde nadie más ve ni oye mis pataletas y lloriqueos, en donde la doctora puede hacer su trabajo por más de 20 minutos sin problema, en donde me consienten y me ponen anestesia en algodón antes de la inyección, y en donde pago feliz por un trabajo que se que queda muy bien hecho.

24 sept. 2010

Vistiendo sólo para mí

Publicado por Vivian Gil-Ro en 18:15 3 comentarios Enlaces a esta entrada

Tal vez esta entrada sea banal, pero ¿quién de nosotros no tiene algo superficial en su vida? Lo mío puede ser la forma de vestir, me encanta ser muy clásica pero estar a la moda, si, ya sé que no siempre lo logro (no soy ninguna experta, ni nada por el estilo), pero por lo menos lo intento.

Muy en el fondo quiero ser una mujer súper elegante que no se baja de sus tacones, el problema como ya lo he dicho, es que mis pies los rechazan (aunque últimamente los estoy obligando a volverse a acostumbrar, de vez en cuando).

Me criaron para ser muy femenina, mi mamá me cuenta que cuando niña mi papá no dejaba que me pusieran jeans porque le encantaba verme con vestidos, tal vez por eso ese tipo de pantalones ahora no estén dentro de mis favoritos, y adore las faldas; así que para mí es un poco complicado entender por qué hay mujeres que no les gusta arreglarse.

Recuerdo que en la universidad tenía una amiga que era diseñadora de modas, y cual viejas criticonas de vez en cuando hablábamos de lo mal que se vestían algunas de nuestras compañeras de otros semestres; nunca olvidaré cómo alguna vez pensamos que podíamos crear una “empresa” para ayudar a las mujeres a vestirse mejor.

Ahora pienso que muchas mujeres no se arreglan tanto para salir porque prefieren la comodidad, y se los respeto, sólo que no es mi estilo y yo prefiero un poco de maquillaje que resalte mis mejores facciones (mis ojos), y ropa que me favorezca, así subo un poco mi autoestima. Si, ya lo dije, es banal, pero en días en que me siento taaan fea, taaan gorda, taaan poco deseable, es mi mejor remedio. ¡Si supieran las maravillas que una simple flor en el pelo hace por mí!

Todas tenemos nuestros días, supongo que los hombres también los tienen, me encantaría saber que no estoy sola, y que también hay mujeres como yo, que sin estar en el mundo de la moda, adoran vestirse lindo para ellas mismas.

18 sept. 2010

Reflexionando sobre el fabuloso destino de Amélie Poulain

Publicado por Vivian Gil-Ro en 1:52 6 comentarios Enlaces a esta entrada



Espero que escuches esta canción mientras lees, me antojé de escuchar a Silvio Rodríguez mientras escribía, gracias a una mini conversación twittera con @luisrodevia y creo que esta canción es perfecta para el post.

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Se celebra en Colombia el día del amor y la amistad, mi primer día de estos sin una pareja. Aunque nunca lo celebro, es raro ver cómo todo el mundo juega al amigo secreto, se desea un feliz día y hace planes para celebrarlo con sus parejas; pero a diferencia de muchos, a mí el no celebrarlo no me molesta, estoy tan tranquila y feliz en este momento de mi vida que no hace falta celebrar ese tipo de días. No me molesta ver a las parejas demostrándose todo el amor que se tienen, todo lo contrario, eso me pone más feliz. Me gusta que la gente sea feliz.

Esta noche decidí no acostarme temprano, sino ver una película (algo extraño en mi), y lo hice porque hace unos días encontré un video sobre una película que no había escuchado nombrar (aunque si reconocía a su protagonista), Le Fabuleux Destin d’Amélie Poulain, y me llamó tanto la atención que tenía que ver la película.

Acabo de verla y no puedo evitar la sonrisa de oreja a oreja, pero tampoco las comparaciones con mi vida, con la de los demás. Por ejemplo, comencé pensando en las cosas que me gustan, y lo primero que se me vino a la mente fue el canto del pájaro que nunca veo y cada mañana viene a visitarnos; también me gusta escuchar las risas de mi mamá y mi hermana en el otro cuarto, aunque no sepa de qué se ríen; me gusta mirar los árboles o los edificios altos mientras voy en un bus, escuchando música en mi iPod; y aunque poco lo hago, me gusta consentir a los perros de la casa.

Después pensé en lo que no me gusta y debo decir que odio ver que un jefe regañe a su subalterno frente a otras personas, pero fue lo único que se me ocurrió en ese momento (debe ser porque estoy viendo el mundo rosado - como me decía un ex novio cuando comenzamos a salir hace ya muchísimos años-).

Después la película me hizo reflexionar sobre cuánto hacemos por ayudar a los demás y darle ilusión a sus vidas, realmente creo que hacemos muy poco, por no decir que nada. Si, Amélie se preocupaba por arreglar la vida de los demás sin interesarse en la suya, pero, ¿no hacemos nosotros lo contrario?, estamos tan inmersos en nuestra propia vida, que olvidamos que podemos hacer mejor la de los demás con pequeños gestos que no cuestan nada. Los extremos siempre serán malos. Creo que voy a intentar trabajar en eso, de cómo me vaya, les contaré más adelante.

Al final, como toda película, la protagonista encontró a su príncipe azul y fueron felices para siempre. Y ahí es cuando todas salimos a decir que eso sólo pasa en las películas, que ese tipo de romances sólo duran 2 horas (lo que dura el filme), o la frase de moda gracias a un libro que salió hace poco, que el príncipe azul se destiñe a la primera lavada. Bueno, pues ustedes que leen este blog saben que he dado con cuanto sapo hay, y del príncipe azul nada, pero alguna vez me leyeron las cartas, y aunque no me gusta eso (me da miedo), me dijeron que iba a conocer a un extranjero, me iba a casar y a tener la familia que quiero, debo confesarles que aunque no creo en las lecturas de cartas, en el fondo deseo que sea verdad. ¿Y por qué no tener la ilusión del amor ideal? En otro post describí cómo me gustan los hombres, pero también quiero que tenga defectos, no podría salir con alguien perfecto. Por ejemplo, me gusta que me celen (¿masoquista?), también me gusta un hombre que no sepa cocinar (no quiero a don perfecto en un sitio al que le estoy empezando a coger cariño), y también quiero un hombre que quiera reunirse con sus amigos los fines de semana a ver deportes (así yo tengo tiempo para mí).

Sí, creo que me puedo enamorar de nuevo, y también que por fin estaré con la persona perfecta para mí, esa que me quiera con mis defectos, así como yo lo aceptaré con los suyos.

12 sept. 2010

Presentación oficial

Publicado por Vivian Gil-Ro en 14:44 2 comentarios Enlaces a esta entrada

Sé que hace días no escribo en mi blog, pero los que me siguen en twitter saben que he estado muy ocupada con el nuevo proyecto, Tabatha Accesorios, además, en el mes de septiembre siempre vendemos chocolates (igual que en Diciembre), y los pedidos han sido bastantes, gracias a Dios.

Esta entrada será pequeñita, sólo quiero presentarles oficialmente a mi Hija del Atardecer, la pintó mi mamá y la adoro, me parece que le quedó preciosa. Espero que a ustedes también les guste, de ahora en adelante, ella hará parte del blog, acompañándome en un rincón.

Un abrazo, prometo pronto volver a escribir.

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