Tal vez esta entrada sea banal, pero ¿quién de nosotros no tiene algo superficial en su vida? Lo mío puede ser la forma de vestir, me encanta ser muy clásica pero estar a la moda, si, ya sé que no siempre lo logro (no soy ninguna experta, ni nada por el estilo), pero por lo menos lo intento.
Muy en el fondo quiero ser una mujer súper elegante que no se baja de sus tacones, el problema como ya lo he dicho, es que mis pies los rechazan (aunque últimamente los estoy obligando a volverse a acostumbrar, de vez en cuando).
Me criaron para ser muy femenina, mi mamá me cuenta que cuando niña mi papá no dejaba que me pusieran jeans porque le encantaba verme con vestidos, tal vez por eso ese tipo de pantalones ahora no estén dentro de mis favoritos, y adore las faldas; así que para mí es un poco complicado entender por qué hay mujeres que no les gusta arreglarse.
Recuerdo que en la universidad tenía una amiga que era diseñadora de modas, y cual viejas criticonas de vez en cuando hablábamos de lo mal que se vestían algunas de nuestras compañeras de otros semestres; nunca olvidaré cómo alguna vez pensamos que podíamos crear una “empresa” para ayudar a las mujeres a vestirse mejor.
Ahora pienso que muchas mujeres no se arreglan tanto para salir porque prefieren la comodidad, y se los respeto, sólo que no es mi estilo y yo prefiero un poco de maquillaje que resalte mis mejores facciones (mis ojos), y ropa que me favorezca, así subo un poco mi autoestima. Si, ya lo dije, es banal, pero en días en que me siento taaan fea, taaan gorda, taaan poco deseable, es mi mejor remedio. ¡Si supieran las maravillas que una simple flor en el pelo hace por mí!
Todas tenemos nuestros días, supongo que los hombres también los tienen, me encantaría saber que no estoy sola, y que también hay mujeres como yo, que sin estar en el mundo de la moda, adoran vestirse lindo para ellas mismas.
