27 dic 2010

Un año más que se va

Publicado por Vivian Gil-Ro en 9:29 2 comentarios

Al finalizar cada año tenemos la costumbre de hacer un recuento de las cosas que vivimos y una revisión de los propósitos que teníamos al principio para ver si realmente los cumplimos; la verdad para mí este año no fue tan bueno, claro, tampoco fue muy malo, pero qué se le puede hacer, así es la vida, llena de altibajos.

De las cosas que más me gustaron de este 2010 fue este blog, poder escribir mis pensamientos en un sitio en donde más de 60 personas pueden leerme y comentar, la verdad me gustaría tener más comentarios, pero ni modo. También me gustó mucho comenzar con mi empresa: Tabatha Accesorios y darme cuenta que eso es lo que me gusta hacer, y eso es a lo que me quiero dedicar (mejor tarde que nunca), y lo mejor fue cambiar de vivienda y estar solas (mi hermana, mi mamá y yo) en un sitio que nos da tranquilidad y libertad. Me gustó también conocer a varios twitteros y compartir con ellos un café, un almuerzo, una película, un paseo, una cerveza, la premier de algún corto, la grabación de la música para una película o hasta un divorcio (por supuesto, este fue con @Mr_Brownie), reencontrarme con viejas amistades y crear nuevas (aunque debo confesar que no es tan fácil mantenerlas, no soy amiguera); y hablando de eso, no puedo olvidar mi divorcio, por fin lejos de un matrimonio que nunca funcionó. También dejé atrás “amistades” que no me gustaban, tuve el valor para decirles adiós y aportar a mi tranquilidad.

Revisando los propósitos para este año (se pueden ver en “De nuevo fue 31 de diciembre” veo que cumplí lo de crear el blog, continuar con mi blog de cuentos (aunque últimamente lo tengo algo olvidado), ponerme al día con el negocio que tenía pensado: Tabatha Accesorios y conocer a los twitteros bogotanos (no los conozco a todos, pero si a bastantes para ser una persona que no va a eventos twitteros). Así, que de 15 propósitos cumplí 4, un muy mal balance para este año, si, ya lo sabía. Tendré que ponerme propósitos más realistas este año que viene.

Como conclusión, en el 2010 tuve tristezas, alegrías, desilusiones, buenas noticias, pero lo más importante: experiencias que me hicieron crecer un poquito más. Espero que este nuevo año vengan mejores cosas, no solo para mí, también para ti, que aprendamos que debemos trabajar juntos para salir adelante y dejarnos de hundir por culpa de la envidia o la intolerancia. ¡Feliz año nuevo y prosperidad a tu vida y a la de toda tu familia!


2 dic 2010

Mi felicidad

Publicado por Vivian Gil-Ro en 21:45 4 comentarios

Caminan rápido con un paraguas en la mano y el celular en la otra, hacen mala cara y piensan que los que están al lado los van a robar; van rápido buscando sus carros, un taxi desocupado o un bus que los lleve a sus casas, van pensando en sus múltiples problemas familiares y laborales y en la falta de dinero. No se dan cuenta de la nube amenazante que cubre los cerros de la ciudad, no se dan cuenta que el árbol bajo el que pasan a diario dio frutos y comienzan a caer de las ramas y mucho menos ven el niño que les sonríe desde el bus que para a recoger pasajeros en el semáforo.

Y entre tanta gente que parece correr en vez de caminar voy yo, escuchando música a todo volumen y moviendo los labios al ritmo de la música, no soy capaz de cantar porque cuando se me sale alguna estrofa a viva voz la gente me mira raro, como si estuviera loca, pero no lo estoy, solo voy feliz; voy mirando las nubes y tratando de encontrar figuras en ellas, paro y tomo una foto de los cerros nublados y pienso que no tengo paraguas y que espero no llueva antes de llegar a mi destino (cosa que no ha sucedido últimamente y llego completamente lavada a mi casa), veo que el árbol dio frutos y pienso si se verá mal intentar coger una fruta, pero desisto, huelo los pinos y los eucaliptos que están en el camino y lamento que el humo que sale de los carros no me permita disfrutarlos al máximo y tenga que usar el inhalador porque mis pulmones no dan más. Me subo un poco el ruedo del jean para que no se ensucie porque me meto por todos los charcos y no me importa, muevo mi mano saludando al niño que me sonríe desde el bus y así se que lo hago un poquito feliz, y voy pensando nuevas maneras de innovar en mi negocio, nuevos productos que ofrecer.

No voy frunciendo el ceño porque desde hace unos años decidí dejar a un lado al jefe que no me respetaba y me gritaba groserías aunque el error no fuera mío, pues no tenía una mejor manera para dirigirse a los demás; decidí liberarme de un empleo que aunque me daba un sueldo fijo, me hacía llorar cada noche por el estrés que me generaba. Ellos siguen intentando surgir trabajando para otros, yo decidí trabajar para mi, tener un sueño y como dice un amigo: “hacer patria”, porque no quiero solo hacer dinero, ¿para qué?, ¿acaso el dinero da la felicidad?, quiero dar empleo, quiero dar trabajo a esas madres que crían solas a sus hijos y a esos minusválidos que por su condición les cierran las puertas; quiero demostrar que un empleado feliz, que no tiene problemas en su trabajo, soluciona mejor los de su casa y logra oler el aroma que sale de los árboles que hay en su camino.

¿Idealista?, tal vez, pero me gusta, me gusta levantarme cada día a trabajar por un sueño que tarde o temprano sé que voy a cumplir, porque me hace feliz saber que en un futuro puedo hacer feliz a los demás, y agradezco poder hacerlo porque tengo una familia que me apoya, que me permite ser feliz y buscar los sueños.

Así que aquí voy, radiante caminando por la ciudad que amo, recordando las cosas que me hacen dichosa como la risa de mi hermana y mi mamá en el cuarto del lado, esa risa que mi papá acallaba con un regaño y que ahora, que estamos las tres solas, sale en cualquier momento logrando contagiar a los demás aunque no sepan la razón; voy recordando que estoy haciendo lo que me gusta, y aunque más tarde que los demás, por fin descubrí qué es lo que quiero; voy pensando que ya puedo hacer con mi vida lo que desee y no lo que los demás decidan, que ahora voy por el camino que anhelo, y que mis sueños, mis metas, tarde o temprano las voy a lograr.

29 nov 2010

El miedo a conocer

Publicado por Vivian Gil-Ro en 0:16 2 comentarios

Y me dijo que me amaba desde el primer momento en que había visto mi foto, por supuesto yo no le creí, ¿cómo creerle eso a un hombre cuando lo único que he hecho últimamente es huirle al amor, cómo poder entender que alguien se enamore de una foto cuando yo necesito ver a la otra persona, conocerla, pasar tiempo juntos y compartir experiencias para comenzar a encariñarme?

Él insiste; yo huyo, me alejo, corro pero a veces me dejo alcanzar, y ese juego del gato y el ratón se me convierte en realidad cuando me dice que me quiere conocer. Él vive muy lejos, yo estoy feliz con una relación a distancia, al fin y al cabo son con las que mejor me ha ido; he tenido tantas relaciones eternas, en las que dejo completamente a un lado a mis amigos para estar solo pendiente de mi relación que me cansé, y las relaciones a distancia son mi desahogo, me doy permiso de salir con algunos conocidos, sin sentirme culpable por no compartir el poco tiempo libre que tengo con la persona amada, y cuando nos vemos disfrutamos el tiempo al 100%, pero ahora ese “tiempo con él” se va a hacer realidad, lo voy a conocer y siento como si fuera a conocer a los suegros, me da pena, siento nervios, la inseguridad vuelve a mí y pelea con la curiosidad de saber cómo es.

Quiero que venga, que conozca mi ciudad, llevarlo a muchos sitios y reírme a su lado, pero tengo miedo de que se decepcione, que cuando me vea en persona yo no de la talla, ahí está de nuevo mi autoconfianza arrastrándose por el piso y diciéndome que nadie se enamoraría de mí, cuando la realidad demuestra todo lo contrario. El miedo y la curiosidad luchan, se disputan el primer puesto de mis deseos y yo confundida quiero huir, pero ¿voy a huir siempre?, ¿voy a huir de un hombre que cumple con la mayoría de mis expectativas? Estaría loca si lo hago, pero es lo que predomina, es más fácil pelear y desilusionarlo que estar a la espera de una visita que tal vez pronto se vaya a dar, de un primer contacto, de lo desconocido.

Y aquí estoy, esperando para saber si va a venir, si consigue pasajes para viajar a un país en Suramérica que él ni sabía que existía, esperando para darme cuenta si es verdad que alguien puede enamorarse solo por una foto, como dice él que le pasó conmigo.

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